Entre la locura y ese punto que viene después de la cordura
lunes, abril 03, 2006
Se me va la cabeza. En serio, se me va. Si bien siempre ha saltado de una idea a otra a la velocidad de la luz (le tengo que poner frenos un día de estos), ahora ya es exagerado. De un momento a otro paso de estar hiperactiva a no tener ganas de hacer nada, de la alegría a la tristeza, de filosofear a pensar en qué coño me pongo yo el viernes para ir al viaje de estudios. Y es que eso me tiene trastocada... Viaje de estudios, viaje de estudios, viaje de estudios... se respira la emoción en el ambiente y los nervios flotan en el aire. Sonrisas de complicidad. Miradas que pueden significar todo o nada. Planes imaginarios que esperan sorpresas inesperadas. Maya sueña con los ojos abiertos, a Lucifer le ha dado por la poesía y las frases con doble sentido (o sin sentido alguno). La otra, la piel, se comporta como el resto: sonría y se muestra impaciente, con un deje de nervios en las manos. Observa a la tribu en esos días de locura, interesada. De vez en cuando Lucifer plantea teorías con los dedos manchados de tinta. Maya se rebela y decide apalancarse en el sofá a ver la tele en vez de echarle un vistazo al examen de mañana. La máscara mira ceñuda a su madre mientras le responde de malas maneras, por enésima vez, que sí, que ya ha estudiado para el jodido examen. Las otras dos (una pensando en posibles rimas de libertad, la otra decidiendo que ya va siendo hora de actualizar el blog) simplemente pasan del tema. Tengo ganas de gritarlo todo, o de enmudecer hasta que encuentre mis palabras.
Muérdete la voz hasta que te sangren los silencios. Grita hasta que dejes de escucharte.
Muérdete la voz hasta que te sangren los silencios. Grita hasta que dejes de escucharte.




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