Vivir
lunes, febrero 26, 2007
Vivir... ¿Qué es vivir? A veces me lo pregunto, como me pregunto tantas otras cosas.
Vivir... ¿Cómo se mide la vida? No son años, ni meses, ni semanas, ni días, ni siquiera horas, minutos, segundos... Momentos, sólo momentos. Vagamos de un momento a otro sin rumbo, buscando otro momento. A veces riendo, otras con el corazón encogido. Ignorantes. Nunca sabemos que dirección tomar, cuál será mejor, cuál será peor. Y a veces nos equivocamos... ¿Nos equivocamos? ¿Qué es equivocarse? ¿Hacer las cosas mal? ¿Y quién dice que las hayas hecho mal, eh? Igual no podías haberlas hecho mejor. Igual de otra forma habrías acabado aún peor. Igual...
Vivir... ¿Qué cuenta más en la vida, las veces que sonreímos o las lágrimas que derramamos? ¿Quién ha vivido más, quién sabe más, quien no tiene motivos para llorar o el que tiene que esforzarse para sonreír? ¿Quién ha sentido más? No entiendo. Me gustaría dejar de sufrir, encontrar algo que fuera realmente sencillo, algo que no doliera en ningún momento. Una isla en la que quedarme en este mar tan vacío, en el que voy a la deriva, a veces medio ahogada, a veces aferrada a una tabla salvadora que aparece siempre de forma inesperada. Momentos felices en un mar de lágrimas. Oh, sí, me gustaría poder decir "siempre soy feliz" sin que sonara tan falso como parece. Pero no tendría sentido. Y menos para mí, que intento buscar la razón de tantas cosas, aunque nunca encuentre nada de verdad.
Vivir... Ah, vivir... Sí, debo de estar viva. Jodidamente vida. Me gustaría que ese piano que se desangra desde los altavoces no dejara nunca de sonar, ahora que soy incapaz de poner un dedo sobre sus teclas. Sigue teniendo ese poder tranquilizador, tan increíble...
Tengo ganas de llorar, y no sé porqué. He tenido la necesidad de escribir esto de repente, en una pausa de mi lectura (el tomo 9 de Nana), justo cuando ha empezado a sonar el piano. Me he dejado llevar por un impulso. Instinto. Qué bonita palabra. No sé porqué he sentido esta necesidad abrumadora de correr a escribir esto en el blog. Ni siquiera sé si tiene sentido. No voy a leerlo. Al menos, no hasta mañana. No quiero que pierda su magia. No quiero leerlo y volverlo racional. No quiero darle sentido. Quiero que siga siendo puro instinto al menos un rato más. Quiero que alguien lo lea y piense que estoy como una puta cabra. Porque lo estoy, ¿sabes? Pero lo más jodido de todo es que quiero seguir estándolo. Quiero que me vuelvan a dar estos ataques de inspiración y que tenga que correr a escribir porque siento que me ahogo. Quiero dejar de pensarlo todo. Quiero escupirlo, como sea. ¿Nadie va a escucharme? De puta madre. Me da igual. Esto ya está fuera de mí, dispuesto para todos aunque no vaya a leerlo nadie. Ya no es mío, porque ahora es yo. Tened cuidado conmigo, ¿vale? No me machaquéis demasiado. Me rompo yo sola, y necesito tiempo para coserme. Esperad a que vuelva a estar bien para volver a la carga, por favor. O llegará el momento en el que no pueda soportarlo...
Vivir... Igual algún día conseguiré entenderlo. Y sé que cuando lo haga seguramente me va a doler. Pero da igual. Luego pienso sonreír otra vez, para mí misma. Aunque sea sólo para mí. Con eso basta. Conmigo basta de momento. Algún día... Algún día... Algún día no es hoy. Hoy quiero seguir llorando. Hoy necesito la engustia en el estómago y el nudo en la garganta. Y leer historias que no existen, pero que me conmueven. Que me hacen sentir, que me hacen vivir. Hasta que escriba mi propia historia. Algún día... Da igual lo que pase, voy a seguir viviendo, ¿sabes? Al menos hasta que llegue ese día. Sea lo que sea la vida...
Vivir... ¿Cómo se mide la vida? No son años, ni meses, ni semanas, ni días, ni siquiera horas, minutos, segundos... Momentos, sólo momentos. Vagamos de un momento a otro sin rumbo, buscando otro momento. A veces riendo, otras con el corazón encogido. Ignorantes. Nunca sabemos que dirección tomar, cuál será mejor, cuál será peor. Y a veces nos equivocamos... ¿Nos equivocamos? ¿Qué es equivocarse? ¿Hacer las cosas mal? ¿Y quién dice que las hayas hecho mal, eh? Igual no podías haberlas hecho mejor. Igual de otra forma habrías acabado aún peor. Igual...
Vivir... ¿Qué cuenta más en la vida, las veces que sonreímos o las lágrimas que derramamos? ¿Quién ha vivido más, quién sabe más, quien no tiene motivos para llorar o el que tiene que esforzarse para sonreír? ¿Quién ha sentido más? No entiendo. Me gustaría dejar de sufrir, encontrar algo que fuera realmente sencillo, algo que no doliera en ningún momento. Una isla en la que quedarme en este mar tan vacío, en el que voy a la deriva, a veces medio ahogada, a veces aferrada a una tabla salvadora que aparece siempre de forma inesperada. Momentos felices en un mar de lágrimas. Oh, sí, me gustaría poder decir "siempre soy feliz" sin que sonara tan falso como parece. Pero no tendría sentido. Y menos para mí, que intento buscar la razón de tantas cosas, aunque nunca encuentre nada de verdad.
Vivir... Ah, vivir... Sí, debo de estar viva. Jodidamente vida. Me gustaría que ese piano que se desangra desde los altavoces no dejara nunca de sonar, ahora que soy incapaz de poner un dedo sobre sus teclas. Sigue teniendo ese poder tranquilizador, tan increíble...
Tengo ganas de llorar, y no sé porqué. He tenido la necesidad de escribir esto de repente, en una pausa de mi lectura (el tomo 9 de Nana), justo cuando ha empezado a sonar el piano. Me he dejado llevar por un impulso. Instinto. Qué bonita palabra. No sé porqué he sentido esta necesidad abrumadora de correr a escribir esto en el blog. Ni siquiera sé si tiene sentido. No voy a leerlo. Al menos, no hasta mañana. No quiero que pierda su magia. No quiero leerlo y volverlo racional. No quiero darle sentido. Quiero que siga siendo puro instinto al menos un rato más. Quiero que alguien lo lea y piense que estoy como una puta cabra. Porque lo estoy, ¿sabes? Pero lo más jodido de todo es que quiero seguir estándolo. Quiero que me vuelvan a dar estos ataques de inspiración y que tenga que correr a escribir porque siento que me ahogo. Quiero dejar de pensarlo todo. Quiero escupirlo, como sea. ¿Nadie va a escucharme? De puta madre. Me da igual. Esto ya está fuera de mí, dispuesto para todos aunque no vaya a leerlo nadie. Ya no es mío, porque ahora es yo. Tened cuidado conmigo, ¿vale? No me machaquéis demasiado. Me rompo yo sola, y necesito tiempo para coserme. Esperad a que vuelva a estar bien para volver a la carga, por favor. O llegará el momento en el que no pueda soportarlo...
Vivir... Igual algún día conseguiré entenderlo. Y sé que cuando lo haga seguramente me va a doler. Pero da igual. Luego pienso sonreír otra vez, para mí misma. Aunque sea sólo para mí. Con eso basta. Conmigo basta de momento. Algún día... Algún día... Algún día no es hoy. Hoy quiero seguir llorando. Hoy necesito la engustia en el estómago y el nudo en la garganta. Y leer historias que no existen, pero que me conmueven. Que me hacen sentir, que me hacen vivir. Hasta que escriba mi propia historia. Algún día... Da igual lo que pase, voy a seguir viviendo, ¿sabes? Al menos hasta que llegue ese día. Sea lo que sea la vida...



