Invencible
martes, diciembre 19, 2006
A veces, en días fríos como estos, me acurruco contra el radiador y me encojo abrazada por su calor (siempre me han dicho que tengo complejo de gato). Cierro los ojos y finjo dormirme. Nadie se da cuenta de que estoy ahí, tras las cortinas, dejando que la arena pase al otro lado del reloj. Creo que hasta oígo un tic-tac lejano, impreciso. Segundos mal medidos, minutos que no son tal. Las horas no existen, son eternidad. Y en la mentira de esas eternidades me dejo llevar por el viento hasta ninguna parte. Lugares que no existen, o que si existen ya no son. Sueños y recuerdos. Irrealidades y realidades distorsionadas. Y esa Maya pequeñita que no llora, pero que no sonríe. Con esa frase colgada de sus labios y repetida hasta la locura. No podréis conmigo, no podréis conmigo, no podréis conmigo...
Le han robado una de sus 7 vidas al gato. Lo supo al reconocer el sabor metálico de la sangre en la boca, los bigotes perdidos, las uñas rotas, la cola temblorosa. También supo que, aún así, seguía vivo. Así que los miró a todos a los ojos y se echó a reir. Demencia. Supervivencia.
No termino de entender ese aparente afán que tienen algunos por intentar protegerme. No me preguntéis si estoy bien. No me deis la mano si vais a acabar soltándola. No quiero sonrisas intermitentes. No podéis hacerme fuerte. No soy tan débil como pensáis. Siempre he sabido defenderme. Nunca podréis conmigo.
Le han robado una de sus 7 vidas al gato. Lo supo al reconocer el sabor metálico de la sangre en la boca, los bigotes perdidos, las uñas rotas, la cola temblorosa. También supo que, aún así, seguía vivo. Así que los miró a todos a los ojos y se echó a reir. Demencia. Supervivencia.
No termino de entender ese aparente afán que tienen algunos por intentar protegerme. No me preguntéis si estoy bien. No me deis la mano si vais a acabar soltándola. No quiero sonrisas intermitentes. No podéis hacerme fuerte. No soy tan débil como pensáis. Siempre he sabido defenderme. Nunca podréis conmigo.



