Escribiendo
miércoles, noviembre 29, 2006
Ayer finalmente envié la carta. Después de la noche del domingo escribiéndola, y la del lunes pasándola a limpio, ya no está en mis manos. Ahora es irremediable, imparable, y real. Antes era apenas tinta sobre papel. Ahora son palabras de verdad, mis palabras, un pedacito de mí que vuela rumbo hacia ti. Estoy nerviosa. No sé por qué pero estoy nerviosa. Quiero que te llegue ya, y que la leas, y que sonrías, o te rías, o qué sé yo. Y que luego vengas y me digas qué te parece. Para que yo también sonría, o me ría, o lo que sea.
Por otro lado me siento en calma, he pasado la tarde escribiendo y estoy renovada. Y aún me preguntan que por qué escribo... y tú por qué respiras, ¿eh?
Todos hablan de la soledad del escritor. Debo de ser una gran escritora. He nacido para ello, ¿me oyes? Así que no intentes cortar mis alas en pleno vuelo, ni detener mi mano mientras garabatea irrealidades en los márgenes de los cuadernos.
Cómo vuelvas a quitarme el boli te juro que te muerdo.
Por otro lado me siento en calma, he pasado la tarde escribiendo y estoy renovada. Y aún me preguntan que por qué escribo... y tú por qué respiras, ¿eh?
Todos hablan de la soledad del escritor. Debo de ser una gran escritora. He nacido para ello, ¿me oyes? Así que no intentes cortar mis alas en pleno vuelo, ni detener mi mano mientras garabatea irrealidades en los márgenes de los cuadernos.
Cómo vuelvas a quitarme el boli te juro que te muerdo.




2 Comments:
eres genial
Has vivido entonces.
Fecundo mañana.
Afectos.
HdQ
Publicar un comentario
<< Home