Disparando ideas
jueves, octubre 19, 2006
Frases sin sentido que dicen todo y nada (te dejo a ti decidirlo), escritas folios cuadriculados mientras Maya dejaba volar su mente en clase. Tal vez alguna te suene, es que hay cosas que leo y se hacen tan parte de mí que las dejo escapar como mías sin darme cuenta. Hoy me apetece compartir alguna (todas no, hay demasiadas, y muchas han perdido ya su significado), para dejarte ver parte de mi locura. Cierra los ojos si ves que brilla demasiado.
Mi mundo está aquí, en el rincón más oscuro de mi mente contaminada de locura.
La poesía son los gritos del alma que nos susurran al oído.
Me pinté un corazón en el pecho al no encontrar nada para reponer el mío.
Podría acabar con el mundo, pero ya no tendría donde vivir.
Buscas un "te quiero" en unos labios marchitos que ni siquiera saben sonreír.
El cielo nunca ha sido suficiente para mí.
Negar mis verdades no justifica tus mentiras.
No confío en mi suerte, prefiero confiar en mí.
La tierra tiembla, pero me mantengo en pie.
Llorando tinta, alas mojadas.
Lo que no esta escrito desaparece, esto es un grito a la eternidad.
Cuando miras el mundo desde el borde del precipicio te das cuenta de lo insignificante que eres.
Cerré los ojos a la razón, cansada de que desacreditara mi locura.
Te equivocaste de error.
Como humana que soy, tropezaré tres veces antes de odiarte.
¿Quieres ser libre? Empieza por ser tú mismo.
Encontrarás la felicidad cuando dejes de buscarla desesperadamente.
Estoy tan cansada que si pudiera me rendiría.
Me guía la pulsación de tinta que corre por mis venas.
No temo a la muerte. Sólo temo descubrir, en ese último momento, que no he vivido realmente.
Me queman las letras en las manos.
Ácido para el corazón, inutilidades para olvidarte.
Quiero cerrar los ojos y volver a verte como un sueño.
Eres tú el que debe desnudarme si quieres descubrirme.
Somos invisibles para quien no quiere vernos.
Sé que moriré con el sabor de las lágrimas en la sonrisa.
Tengo las manos manchadas de ti.
No quiero un mundo perfecto, sólo uno que sea mío.
Sería capaz de asesinarte con un simple bolígrafo.
Mi corazón goteaba tinta en tus manos de poesía.
Me tragué la verdad y me estalló en el estómago.
No te preocupes por un futuro que, cuando llegue, dejará de serlo.
Poesía marchita muriendo en tus labios agrietados.
Improvisándome.
La muerte es una dulce eternidad que nadie nos robará nunca.
Labios de plata, destroza corazones.
Muérdete la voz hasta que te sangren los silencios.
Y grito, y corro, y lloro... y me desangro en una esquina mientras la soledad se compadece de mí.
Me tapé los oídos, pero tus gritos hacían temblar mis paredes.
No es uno de mis mejores momentos, pero al menos es mío.
Bebí un sorbo de tu alma, ahora me perteneces.
Esperando y desesperando.
Arráncame las venas, pero no me toques el corazón.
Puntos suspensivos antes de estrellarme contra el abismo.
Todo comenzó con un érase una vez yo.
Otro día más.
Mi mundo está aquí, en el rincón más oscuro de mi mente contaminada de locura.
La poesía son los gritos del alma que nos susurran al oído.
Me pinté un corazón en el pecho al no encontrar nada para reponer el mío.
Podría acabar con el mundo, pero ya no tendría donde vivir.
Buscas un "te quiero" en unos labios marchitos que ni siquiera saben sonreír.
El cielo nunca ha sido suficiente para mí.
Negar mis verdades no justifica tus mentiras.
No confío en mi suerte, prefiero confiar en mí.
La tierra tiembla, pero me mantengo en pie.
Llorando tinta, alas mojadas.
Lo que no esta escrito desaparece, esto es un grito a la eternidad.
Cuando miras el mundo desde el borde del precipicio te das cuenta de lo insignificante que eres.
Cerré los ojos a la razón, cansada de que desacreditara mi locura.
Te equivocaste de error.
Como humana que soy, tropezaré tres veces antes de odiarte.
¿Quieres ser libre? Empieza por ser tú mismo.
Encontrarás la felicidad cuando dejes de buscarla desesperadamente.
Estoy tan cansada que si pudiera me rendiría.
Me guía la pulsación de tinta que corre por mis venas.
No temo a la muerte. Sólo temo descubrir, en ese último momento, que no he vivido realmente.
Me queman las letras en las manos.
Ácido para el corazón, inutilidades para olvidarte.
Quiero cerrar los ojos y volver a verte como un sueño.
Eres tú el que debe desnudarme si quieres descubrirme.
Somos invisibles para quien no quiere vernos.
Sé que moriré con el sabor de las lágrimas en la sonrisa.
Tengo las manos manchadas de ti.
No quiero un mundo perfecto, sólo uno que sea mío.
Sería capaz de asesinarte con un simple bolígrafo.
Mi corazón goteaba tinta en tus manos de poesía.
Me tragué la verdad y me estalló en el estómago.
No te preocupes por un futuro que, cuando llegue, dejará de serlo.
Poesía marchita muriendo en tus labios agrietados.
Improvisándome.
La muerte es una dulce eternidad que nadie nos robará nunca.
Labios de plata, destroza corazones.
Muérdete la voz hasta que te sangren los silencios.
Y grito, y corro, y lloro... y me desangro en una esquina mientras la soledad se compadece de mí.
Me tapé los oídos, pero tus gritos hacían temblar mis paredes.
No es uno de mis mejores momentos, pero al menos es mío.
Bebí un sorbo de tu alma, ahora me perteneces.
Esperando y desesperando.
Arráncame las venas, pero no me toques el corazón.
Puntos suspensivos antes de estrellarme contra el abismo.
Todo comenzó con un érase una vez yo.
Otro día más.



