Esperando.
lunes, septiembre 18, 2006
Época de espera. Relojes que avanzan hacia atrás o corren sin moverse del sitio. Agujas interminables, muertas. Y el tic tac de un corazón oxidado que resuena en alguna parte de mi cabeza. No, no es el mío, que palpita sosegado en su lugar de siempre, es uno que escondí ahí hace tiempo por si algún día me hacía falta. Tengo la costumbre de guardarlo todo, hasta esas lágrimas olvidadas en un flasquito de hielo o el aroma de unas sonrisas dibujadas en un papel.
Y me siento en mi columpio de cristal, en su eterno vaivén, mirando las estrellas pasar. Y espero, espero, espero... No, no es la esperanza de que todo cambie, sé que eso no existe más que en los cuentos de hadas. Es sólo que me faltan fuerzas, o ganas, de levantarme y pintarlo todo de otro color. Me siento agusto aquí, en esta noche que no acaba, donde pocos pueden alcanzarme y sentir la calidez de una suave sonrisa, que significa todo y nada a la vez. Empujan con delicadeza mi columpio, para que pueda seguir balanceándome hasta que me sienta preparada (os doy las gracias). Necesitaba volver a soñar despierta.
Es tiempo de espera, aquí donde éste ha desaparecido y carece de importancia. Pero sé que ya falta poco, comienzo a abrir los ojos.
Y me siento en mi columpio de cristal, en su eterno vaivén, mirando las estrellas pasar. Y espero, espero, espero... No, no es la esperanza de que todo cambie, sé que eso no existe más que en los cuentos de hadas. Es sólo que me faltan fuerzas, o ganas, de levantarme y pintarlo todo de otro color. Me siento agusto aquí, en esta noche que no acaba, donde pocos pueden alcanzarme y sentir la calidez de una suave sonrisa, que significa todo y nada a la vez. Empujan con delicadeza mi columpio, para que pueda seguir balanceándome hasta que me sienta preparada (os doy las gracias). Necesitaba volver a soñar despierta.
Es tiempo de espera, aquí donde éste ha desaparecido y carece de importancia. Pero sé que ya falta poco, comienzo a abrir los ojos.



