Llanto al último final
martes, agosto 01, 2006
¿Cuántas veces en la vida pensamos en la muerte? ¿Y cuántas de estas veces pensamos en ella como en algo cercano? No, la muerte es algo que les pasa a los demás, algo que se mantiene lejos de ti y de tu entorno más cercano porque resulta doloroso enfocarlo de otra manera. La muerte es algo que existe sólo a medias. Algo intangible, impensable, irreal. Hasta que esa realidad te golpea en la conciencia con tal fuerza que te tira al suelo y te deja derrotado, sin fuerzas para levantarte. Y mientras estás ahí, en lo más hondo de tu ser, encogido en el último de tus rincones, te preguntas si será verdad. Y cuanto más te repites que no, que no puede serlo, más te convences de que lo es. Y es una verdad que te hunde en las aguas pantanosas de eso llamado dolor, pero tú ni siquiera puedes pensar en volver a salir a flote.
Dicen que cada cual reacciona como puede. Hay quien ni siquiera puede reaccionar. Hoy he oído voces distorsionadas de teléfono que estaban empapadas en llanto y se escurrían entre mis manos. Voces que hablaban de más lágrimas. Pero Maya no puede llorar, nadie le enseñó a hacerlo. Y el nudo en su garganta cada vez es más grande y más amargo, pero es incapaz de disolverlo en lágrimas. Así que grita, aúlla, estalla. Su destrucción se propaga como el peor de los incendios por toda la habitación, destrozándola. Se lastima la mano, pero es incapaz de llorar. Y sólo se le ocurre pensar que alguien le dijo una vez que no debía hacerlo, como si él tuviera la culpa de todo.
Mi madre me encontró sentada en el rincón de mi cuarto, del que apenas quedaban los restos. Era todo un caos de papeles rotos, mantas tiradas y libros perdidos. Y yo, tirada en mi esquina como una muñeca rota, con la mirada inexpresiva perdida en tierra de nadie y el pensamiento flotando en ninguna parte. Y una voz que se escapada de mi garganta, una voz fría que no supe reconocer como mía. Palabras impersonales, cortantes, irreales.
- Un amigo ha muerto en un accidente de moto.
No sé qué se le ocurrió preguntar a mi madre en ese momento, la oí pero no llegué a escucharla, pero una mirada mía basto para que cerrara la boca y saliera de mis dominios. Mi hermana corrió su misma suerte mientras me preguntaba con esa voz falsa que usa cuando trae a alguna amiga a casa que haber si me había terminado de volver loca. Su amiguita, una niña rubia que se me antojó diminuta, corrió tras ella. Y yo me quedé sola con mis realidades.
Y es que resulta tan extraño, tan irreal... Muerto. Muerto, muerto, muerto... Todo son palabras que golpean en la conciencia una y mil veces. Y cuanto más lo acepto menos me lo creo. Me duelen las manos, las piernas, el cuello, la punzada constante en mi cabeza, mis ojos secos, mis labios marchitos, la impersonalidad de mi voz y esas lágrimas que deben de estar escondidas en alguna parte. Me duelen mis certezas, todas las teorías que había inventado sobre la muerte. Me duele descubrir que no me equivocaba. Me duele pensar que, de repente, se ha convertido en un recuerdo. Me duele que apenas haya sido un soplo de brisa fresca en mi vida. Me duele el hecho de que su sonrisa ya no existe, de que no volveré a verlo gritar al son de alguna canción de punk mientras salta enfebrecido de música, de que no volveremos a reírnos con sus paridas. Me duele que se haya perdido una persona tan honesta, tan auténtica, como él. Me duele pensar que es injusto, y me duele porque jamás creí en la justicia. Me duele tanto que ya no existe más que esta sensación amarga y un frío repentino que se ha apoderado de todo mi ser. Me duele ser sólo capaz de llorarte palabras, cuando sé que tú te merecerías mucho más. Me duele no poder y no saber despedirme. Lo único que puedo decirte con seguridad es que te echaremos de menos...
Dicen que cada cual reacciona como puede. Hay quien ni siquiera puede reaccionar. Hoy he oído voces distorsionadas de teléfono que estaban empapadas en llanto y se escurrían entre mis manos. Voces que hablaban de más lágrimas. Pero Maya no puede llorar, nadie le enseñó a hacerlo. Y el nudo en su garganta cada vez es más grande y más amargo, pero es incapaz de disolverlo en lágrimas. Así que grita, aúlla, estalla. Su destrucción se propaga como el peor de los incendios por toda la habitación, destrozándola. Se lastima la mano, pero es incapaz de llorar. Y sólo se le ocurre pensar que alguien le dijo una vez que no debía hacerlo, como si él tuviera la culpa de todo.
Mi madre me encontró sentada en el rincón de mi cuarto, del que apenas quedaban los restos. Era todo un caos de papeles rotos, mantas tiradas y libros perdidos. Y yo, tirada en mi esquina como una muñeca rota, con la mirada inexpresiva perdida en tierra de nadie y el pensamiento flotando en ninguna parte. Y una voz que se escapada de mi garganta, una voz fría que no supe reconocer como mía. Palabras impersonales, cortantes, irreales.
- Un amigo ha muerto en un accidente de moto.
No sé qué se le ocurrió preguntar a mi madre en ese momento, la oí pero no llegué a escucharla, pero una mirada mía basto para que cerrara la boca y saliera de mis dominios. Mi hermana corrió su misma suerte mientras me preguntaba con esa voz falsa que usa cuando trae a alguna amiga a casa que haber si me había terminado de volver loca. Su amiguita, una niña rubia que se me antojó diminuta, corrió tras ella. Y yo me quedé sola con mis realidades.
Y es que resulta tan extraño, tan irreal... Muerto. Muerto, muerto, muerto... Todo son palabras que golpean en la conciencia una y mil veces. Y cuanto más lo acepto menos me lo creo. Me duelen las manos, las piernas, el cuello, la punzada constante en mi cabeza, mis ojos secos, mis labios marchitos, la impersonalidad de mi voz y esas lágrimas que deben de estar escondidas en alguna parte. Me duelen mis certezas, todas las teorías que había inventado sobre la muerte. Me duele descubrir que no me equivocaba. Me duele pensar que, de repente, se ha convertido en un recuerdo. Me duele que apenas haya sido un soplo de brisa fresca en mi vida. Me duele el hecho de que su sonrisa ya no existe, de que no volveré a verlo gritar al son de alguna canción de punk mientras salta enfebrecido de música, de que no volveremos a reírnos con sus paridas. Me duele que se haya perdido una persona tan honesta, tan auténtica, como él. Me duele pensar que es injusto, y me duele porque jamás creí en la justicia. Me duele tanto que ya no existe más que esta sensación amarga y un frío repentino que se ha apoderado de todo mi ser. Me duele ser sólo capaz de llorarte palabras, cuando sé que tú te merecerías mucho más. Me duele no poder y no saber despedirme. Lo único que puedo decirte con seguridad es que te echaremos de menos...




3 Comments:
Casi no puedo creer que tenga que repetir un comentario, después de tan solo unas semanas de haber escrito las mismas palabras...Pero solo consigo llegar al mismo lugar. La impermanencia de este mundo es tan dolorosa cuando no podemos entenderla y mucho menos darnos cuenta, que nuestra propia existencia es tan instantánea que el tiempo que vivimos nunca es suficiente para cumplir los deseos del alma hambrienta de amor, sueños, risas, pasión. Como si fuera un click en una cámara fotográfica, la vida se revela y depende de nosotros que sea un recuerdo lleno de felicidad, o una foto sin sentido que nunca valió la pena montar.
Siento mucho que te duela Maya, como amigo y como ser humano te lo digo sinceramente. No hay nada que justifique tus lágrimas, porque no hay justificación, no podemos ponerle reglas a nuestros sentimientos. Se que encontraras la mejor manera de llevarlo, y sabes que cuando necesites a alguien, aunque sea solo en letras, estaré para escucharte.
Pero que va, si ya sabemos que a ti te gusta escribir y a mi me gusta leerte ^^
Un abrazo.
Te a quedado muy bien, aunque la verdad es triste recordar algo como la muerte de un amigo... a mi la noticia me callo como un jarro de agua fria, pero puede que sea una forma de acernos saber a nosotros mismos que en cualquier momento nos puede pasar algo como eso que todos los dias vemos tan lejano.
Ata que nos veamos wapa!! TKM
hola!!
la verdad encontre tu blog de casualidad,si se le puede decir asi,me parece "interesante!"
yo tb soy otaku y ..de nuevo "casualmente" tengo un compilado de historias cortas(xq me encanta escribir,aunq se q no lo hago taan bien) que les puse "realidades irreales!"increible???pero real!!
nada mas eso....De seguro podemos hablar de muchas cosas..mucha suerte(existee??)como sea
byes,espero noticias tuyas pronto!
chauuuuuuuuuu
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