Todo empezó como una broma de una amiga, que le dio por llamarme Lucifer por... por algo que no pondré aquí. Poco imaginaba ella que Lucifer no iba a ser sólo un mote (que utiliza la gente de vez en cuando, cuando les da por ahí), que se iba a convertir en una parte de mí, o en mí misma. Una de mis personalidades, de los lazos de sangre que se unen al núcleo central. Uno es Maya, mi alma en el cyberespacio (uh, cómo suena eso), aunque hace tiempo que escapó de aquí para volverse algo más que un simple nombre bajo el que esconderme. Otro vendría siendo Lucifer. Mi yo diabólico. Todo el mundo tiene su parte oscura, yo no iba a ser menos. Pero ese lado oscuro mío a veces es demasiado grande... o demasiado oscuro. Soy mala, ¿sabéis? No podéis ni imaginar hasta qué punto sería capaz de hacer sufrir a una persona sin sentir ninguna clase de remordimientos. Y soy partidaria de la paz, y odio las injusticias, y... aquí me tenéis, cuando quiero tengo corazón de piedra. O estás conmigo o contra mí, no soporto a medio mundo y tengo un odio duradero, infinito. Mirada de hielo. No soy hipócrita, respondo si me hablan pero no sonrío a quien no me cae bien por mucho que las circunstancias así lo pidan. Que les jodan a las circunstancias. Como dice mi madre, soy antipática, cerrada y muy fría. Lo soy. Y si no te quiero puedo ser peor aún. Imagínate. Aunque todo eso no sale sólo de Lucifer, sale del centro del núcleo, de eso que no tiene nombre porque no sé cómo llamarlo, no sé cómo llamarme. Lucifer es esa mirada de hielo que acaba quemando, ese sentimiento oscuro. Y también es mi faceta artística y mi parte soñadora (aunque Maya se podría decir que también, pero en menor medida). Lucifer es quien sujeta el bolígrafo y garabatea sentimientos. O quien coge el lapicero y dibuja alguna suerte de irrealidad. Lucifer es ésa que mira las estrellas con aire soñador. Porque Lucifer también fue llamado ángel de la luz,y significa dador de luz. Lucifer es esa parte de mí a la que tan poca gente llega.
También hay una tercera rama en mí, que es esa que ven en mi realidad real y que resulta un poco como una máscara. No es que finja, es sólo que soy menos yo. Soy incapaz de abrirme a la gente así que les enseño lo que puedo de mí. No os diré el nombre de esta faceta, es ése que me dieron mis padres al nacer. Mi "nombre real", el que siento menos mío. Porque cuando hablo conmigo misma me llamo Maya o Lucifer, nunca ese otro nombre. No me veo como _ _ _ _ _.
Lucifer: Este nombre significa el dador de luz y es erróneamente adjudicado a Satanás. Esto se debe a un pasaje en el libro de Isaías, donde el profeta menciona a Lucifer como un ángel caído y el hijo de la mañana. Isaías estaba aludiendo al Rey Nabucodonosor en esta descripción, según autoridades rabínicas.
El nombre en realidad, se refiere a la estrella del amanecer o del atardecer, lo que lo relaciona con Venus.
En el Cristianismo, Lucifer y Satanás, son la misma entidad, debido a la identificación hecha por algunos de los padres de la iglesia, como San Jerónimo.
Existen leyendas, que dicen que Lucifer, fue el primero de los ángeles caídos, no Satán, y que él, es quien gobierna los infiernos.
En el Luciferismo, se le adora a Lucifer considerándolo el ángel de la luz, que debe liberar al hombre de la servidumbre del Creador. Ha de distinguirse del Satanismo, mas vulgar y a menudo inmundo.
Información sacada de este diccionario demoníaco
Yo soy Lucifer, no Satanás. Nunca me ha gustado el cristianismo. Mmmm, me gusta como suena... Lucifer. Que debe liberar al hombre de la servidumbre del Creador... qué bonito proposito. Liberemos a la humanidad de todo creador y de todo aquel que intenta comerse la personalidad de las personas imponiendo aquellos pensamientos que sólo ellos quieren. Escribiendo, por ejemplo. Cada vez me siento más Lucifer... Habrá que considerar el llamar así a ese "núcleo central", mi verdadero yo, yo al desnudo, algo que ni siquiera yo termino de comprender. No me entiendo, ¿sabes? Apenas comienzo a conocerme. ¿Cómo esperar que me entiendan los demás?
En fin... Lucifer, Maya Takameru... si al final siempre soy yo.